Redescubrir el hogar: un viaje por tu tierra

Reserva de dos asientos en el vuelo Cancún- Madrid del día 27 de agosto, la boda de Ana y Tom el 8 de septiembre en Granada, dos reservas para el vuelo Sevilla-Marrakech al día siguiente , dos entradas para un concierto en Amsterdam el 9 de octubre, una maleta que se rompería antes de llegar a Madrid y Alex, mi compi de viaje.  Así comenzaba un regreso a casa muy diferente,  un viaje para redescubrir mi hogar.

Me di cuenta al levantar el parasol de mi ventanilla en el avión y ver el amanecer bajo un mar de estrellas. Después de eso no pude bajarlo, hice una foto tras otra, hasta que el brillo del sol me cegó. ¡Nos esperaban 59 días de viaje!

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Granada nos recibía con una temperatura suave de finales de verano, con Sierra Nevada imponente bajo un cielo azul y los días en el cortijo a través de los ojos (y el estómago) de Alex se me hacían aún más hermosos de lo normal. Viajar con él era disfrutar de las cosas  como si fuera la primera vez. Los boquerones en vinagre de mi madre, sus pucheros, el aceite de oliva y las uvas sabían mejor que nunca.

Después pasamos unos días en Torremolinos, haciendo una escapadita a Córdoba con el guía experto que es mi padre. Durante todo el camino en coche nos fue contando cosas de la agricultura en Andalucía, de tiempos de fenicios y cartagineses, de la conquista de Al-Andalus y antes de darnos cuenta ya estábamos aparcando en la ciudad y comenzamos a pasear hacia los alcázares y la mezquita.
Desde pequeña mi padre me ha llevado a excursiones con sus clientes y siempre las he disfrutado, escucharle hablar con tanta pasión y conocimiento de esta tierra que ha hecho suya es algo que apreciaba ya entonces. Pero mis días favoritos eran en los que nos llevaba a mi hermano y a mi a descubrir algún lugar nuevo y nos iba desgranando la historia con el arte de un cuenta cuentos. De la mano de Alex me volví a sentir esa niña pequeña, arriba y abajo por las callejuelas de Córdoba, bajo un calor aplastante que se nos olvidó al sentarnos frente a un salmorejo, un plato de berenjenas fritas y los típicos flamenquines rellenos.

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Ya solo nos quedaban unos pocos días en Granada,  ver la Alhambra y el Generalife revestido de flores como si fuera primavera,  la boda de Ana y Tom y los ratillos para disfrutar de los amigos y las tapas. ¡A Marrakech!

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